televisión de calidad

Televisión de calidad ¿verdad o mito?

O más importante aún, ¿existe televisión de calidad? Y si existe, ¿qué consideramos televisión de calidad?

Algunos estudios de mercado nos indican que en España vemos la televisión una media de casi cuatro horas diarias, en concreto unos 227 minutos de tiempo se pasa un español medio delante de la televisión.

Somos el segundo país en Europa que más ve la televisión siguiendo a Grecia, que se sitúa en la cabeza con 252 minutos de tiempo medio de televisión al día.

Pero, ¿qué tipo de televisión ven los españoles? ¿quién decide lo que se emite? ¿podemos encontrar una televisión de calidad en canales que no sean de pago?

¿Qué es la televisión de calidad?

No existe una norma ni unos pasos claros para analizar la calidad de la televisión. Tras muchos estudios, la televisión japonesa NHK muestra los principales rasgos de una televisión de calidad.

Ésta tiene que ser profunda, lo que significa buscar programas que impacten al público y que les estimulen; tiene que tener en cuenta la familiaridad, lo que busca es el punto de vista del gran público; y por último, tiene que ser diversa y tener gran variedad en la programación.

También la BBC ha querido aportar su grano de arena al debate de qué es la televisión de calidad y subraya que además de lo aportado por la NHK, hay que añadir los debates y la cobertura completa e imparcial de los asuntos de interés nacional.

¿Es posible una televisión de calidad?

Para que España consiga llegar a un modelo de televisión de calidad, tiene que centrarse en el modelo europeo de televisión. Debe atender a todos los estratos de la audiencia, aumentando la programación y la variedad de programas disponibles.

Para esto, necesita muchos más canales públicos y que el acceso a televisión de calidad no esté vinculado al pago de una cuota.

Es por esto que para que consigamos una televisión de calidad tiene que ser a través de un servicio público.

El servicio público tiene que desligarse de la competición por la audiencia, aunque sea complicado en el panorama en el que se mueve.

Pero que sea complicado, no significa que sea imposible. Para que la televisión pública consiga ser de calidad creo que debería desligarse un poco de la publicidad privada, que al fin y al cabo es la que mayor competición genera en este mercado.

Para conseguir ofrecer un contenido de calidad, tenemos que centrarnos en apostar por la cultura, más que por programas sensacionalistas.

Necesitamos promover el cine español y europeo, también implica prestar más atención a los deportes minoritario y que el tiempo de noticias de deportes no esté copado sólo por el fútbol.

Y por último, tenemos que centrarnos en una programación para todos los públicos, y centrarnos en una programación que genera una actitud activa y crítica.

En contraposición a la pasividad que ofrece la televisión de baja calidad.

 

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